Fotografía y escritura

Taller de escritura y fotografía

De la infancia no todo el mundo tiene extensas imágenes. Las pocas quizás que tenemos  se incrustan en la memoria creando una asociación o vinculación con una determinada emoción, de manera que se estrecha y condiciona el significado que pudieran tener y que una vez les dimos. Nos identificamos plenamente con una determinada  subjetividad que condiciona  quizás lo que realmente ocurrió…Entonces la pregunta es ¿Realmente ocurrió algo que se asemeje a lo que vemos? ¿Existe por lo tanto una realidad podríamos llamar objetiva que pudiera mostrarnos otros relatos distintos a esa memoria fosilizada que nos ofrecen estos recuerdos?

Las fotografías no se llamaron siempre así, en un primer momento fueron puntos de vista. A veces nos punzan como dice Barthes  de una manera muy directa que nos transporta a la emoción, a un sentimiento.

Como somos los protagonistas,  si somos sinceros con nosotros mismos podremos extraer vivencias olvidadas, quizás resolver algún conflicto o incluso hacer un ejercicio de transportarnos allá, en nuestro imaginario, para volver a recordar o traer a la memoria eso sucedido y siempre recreado.

La pregunta sería cómo procesamos la palabra, cómo se ancla al integrarse con la imagen. Qué ocurre en nosotros cuando comenzamos a escribir, qué está pasando en nuestro interior, qué estamos viendo. Cómo concatenamos las secuencias o /y los fragmentos quizás dispersos que están bajo nuestra consciencia o subconsciente y que pueden hablar de nuevo de algo que nos sorprenda. Hagámoslo  con la finalidad de experimentar lo que sucede en nosotros para sacar del pozo o del abismo  lo que no supimos o no pudimos  ver en su momento.  Rescatar.

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