Taller de escritura y fotografía

De la infancia no todo el mundo tiene extensas imágenes. Las pocas quizás que tenemos  se incrustan en la memoria creando una asociación o vinculación con una determinada emoción, de manera que se estrecha  el significado que una vez le dimos. Nos identificamos plenamente con una determinada  subjetividad que condiciona  quizás lo que realmente ocurrió…Entonces la pregunta es ¿Realmente ocurrió algo que se asemeje a lo que vemos? ¿Existe por lo tanto una realidad podríamos llamar objetiva que pudiera mostrarnos otros relatos ante los que aparecen fosilizados en las imágenes de nuestro álbum de fotos?

Una fotografia, si es de la época de los 60 todavía, no estaba muy de moda borrar personas  o tergiversar las formas en la imagen. Se nos muestra un certificado de lo ocurrido en un papel que verifica que sin duda somos nosotros, que estuvimos allí.  Pero entremos  en ese certificado de presencia. Aportemos luz a las formas, colores, gestos…En definitiva esa imagen no es más que un instante vacío y automáticamente se nos advierte todos los significados posibles. RECREACIONES. Re-crear es  lo que inmediatamente se nos aparece, entonces tratamos de darle un significado y quizás comprender todo el antes y el después  de ese momento grabado.

Las fotografías no se llamaron siempre así, en un primer momento fueron puntos de vista. Encuadres, el que mira y toma eso que ocurre en el tiempo. Lo detiene . A veces nos punzan como dice Barthes  de una manera muy directa que nos transporta a la emoción, a un sentimiento.

Como somos los protagonistas,  si somos sinceros con nosotros mismos podremos extraer vivencias olvidadas, quizás resolver algún conflicto o incluso hacer un ejercicio de transportarnos lo máximo  que podamos para volver a recordar o traer a la memoria, más allá de las fotografías

La pregunta sería cómo procesamos la palabra, cómo se ancla al integrarse con la imagen. Qué ocurre en nosotros cuando comenzamos a escribir, qué está pasando en nuestro interior, qué estamos viendo. Cómo concatenamos las secuencias o /y los fragmentos quizás dispersos que están bajo nuestra consciencia o subconsciente. Hagámoslo  con la finalidad de experimentar lo que sucede en nosotros para sacar del pozo o del abismo  lo que no supimos o no pudimos  ver en su momento.  Rescatar.

Fragmentos de Novelas como álbumes de Antonio Anson.

Cualquier aspecto de la vida se convierte en algo relevante al ser fotografiado. Es el efecto fotogenia. Cualquiera se convierte en héroe y protagonista literario o cinematográfico.

Al verme en la imagen soy espectador de mi propio transcurrir, también los que me ven.

la fotogenia nos puede llevar a la indiferencia o al misterio, a la intriga….de tan personal.

Zola definirá al novelista como fotógrafo de fenómenos. «VERDADEROS»Documentos .
Puede llegar a ser un documento frío,  sereno, desapasionado o por contra poético, todo lo contrario.

Las imágenes no detienen el tiempo. Lo suprimen.

Las imágenes siempre opinan, no mienten , opinan.

El encuadre hace significativa la imagen, con muchos significados…Se implanta la visión de la máquina, incluso podríamos hablar desde nuestra propia mecanicidad de asociar la vivencia con la imagen.

La  invención de Morel, Blade Runner,las babas del diablo, el espectro, la realidad filtrada por la máquina.

Jacob Riis y Lewis Hine…. la miseria de Nueva York.

Duchamp, Picabia….lo que cobra significado es la eleccion distintiva sobre la monótona realidad.

La fotografía y el fracaso del realismo.

La verdad resulta inestable y se transforma con el tiempo. Es circunstancial. Cambia. La esencia del pasado surge del recuerdo involuntario y propone un conocimiento interior. La verdad fotografía es singular, no analógica….los equivalentes de Stieglitz.
(El fotógrafo, gracias a la teoría de la equivalencia, tiene el poder de contar sus historias jugando con los objetos como los escritores lo hacen con las palabras. Una nube de Stieglitz, que se puede contemplar en cualquier posición, puede hablar de la depresión, de la alegría o de un fuerte deseo sexual.)

Ni la memoria ni la fotografía pueden ser verdad. Son verdaderas cuando traspasan  la frontera de la representación  y ocupamos su lugar, dejando de ser espectadores  para convertirnos en imagen consumiendose, en memoria.

La imagen  es la presencia perdida que la palabra revela  como sentido.

Acaso las imágenes  son solo la forma imperdurable de un adiós (J.A.Valente).

El dolor determina la relación de los usuarios con sus fotografías,  más intenso cuanto menos ciertas aparecen las imágenes, cuanto menos sirven  para colmar la ausencia  o conocer la naturaleza  de los seres que han sido  amados.

Al contrario del cine que tiene que ver con la memoria voluntaria, porque construye , articula, relata. La fotografía renuncia a mucho más que lo que dice. Pertenece al silencio más que al relato. Las fotografías no tienen memoria. Son el agujero al que confluyen los fantasmas, las muertes y los muertos de cada cual. Desprovistas del sello personal no significan nada. Sin la impronta que deja la emoción,  cada fotografía se convierte en fuente de contenidos diversos: social, antropológico,  cultural, urbanístico….Interesan pero no importan.

Enfermedad y fotografía  son experiencias carnales y trascendentes. En ambos casos nos desprendemos del cuerpo,  de la imagen del cuerpo quiero decir. Tanto en la enfermedad  como en el retrato  proyectamos nuestra realidad física en una imagen para salvaguardar nuestra identidad, para salvarla y luchar contra la disolución del Yo en el aniquilamiento, en la inexcusable  disolución  que la imagen fotográfica  impone cada vez que nos dejamos fotografiar.

David Nebreda.

Aceptamos la enfermedad como aceptamos el retrato, a pesar nuestro.

Las fotografías  son eternas. Cada retrato sin remedio es el retrato de la eternidad. Miramos al objetivo para siempre,  para salvarnos, posando indefectiblemente con cara de bobo, con los ojos del horror, de quien se sabe exactamente vencido. Para salvarnos.

El retrato como espacio de nadie  y vaciado de sentido a la espera de la historia que cada protagonista  trae consigo.

La mejor novela no puede competir con cualquiera de nuestros álbumes de familia.(El tambor  de hojalata  de G. Grass)

Lartigue, Denise Roche, Nan Golding, Hervé  Guibert,David Hilliard, o Jana Leo, protagonista de sus imágenes.

Hay imágenes externas e internas. La fotografía sería externa , topográfica, piction, imágenes dichas, falsifican los recuerdos, la interna va más allá de su descripción.

Las fotografías fracasan al recordar. Es necesario cerrar los ojos y mirar dentro.

Recuperar el impulso unitario del orador frente a la representación acumulativa y mimetica de una escritura visual.(Roubaud)